Primer bajonazo del año (yeah!)

Llevo unos días de bajonazo y sin ganas de hacer nada. Tengo mucha faena pendiente por hacer de la universidad y, aunque lleve unas notas “buenas”, estoy bastante asqueada. No es que no quiera ponerme a ello porque me disguste el grado, no: me encanta lo que estudio, pero desde casa me es imposible concentrarme y digerir el temario. Soy una persona de naturaleza ansiosa y todo esto está afectando a mi salud mental (aunque paradójicamente ha mejorado si tengo en cuenta cómo era mi estado pre-pandémico). Es una jodienda, porque estoy progresando pero tengo este “muro” inevitable que no me deja avanzar. Lo tengo asumido y soy la primera en ponerse mascarilla si es necesario, pero no deja de ser una putada.

Toda esta situación es una mierda. Pronto llevaré un curso así y parece que queda otro medio. Sumado al “retorno” de setiembre que, si bien no será igual, seguirá habiendo algunas restricciones. Vamos, que la pandemia se me llevará por delante 2 cursos de un grado universitario de 4 años. Habré estado 5, porque empecé el grado de Filosofía al dejar bachillerato y lo dejé. Si me hubiera pillado con la pandemia, hubiera dejado la universidad. Vaya pesadilla, no lo quiero ni imaginar.

Todo esto sin contar que apenas conozco a mis compañeros. Literalmente, 0 vida universitaria. Si añadimos que no puedo permitirme un piso en la metrópolis y vivo en el transporte público, podemos concluir que está siendo una mierda de etapa. No he ido a ninguna fiesta, ni conozco a casi nadie. Tengo más relación con los profesores que con mis compañeros. Por lo menos puedo disfrutar de cierta autonomía para asistir a seminarios y los profes son majos, me llevo bastante bien con ellos.

Vaya, esta situación ha expuesto lo que es la universidad en sí: un mero trámite. Obviamente, ya sabía que la “college scene” que muestran muchas películas y libros es falsa. Suelen mostrar una imagen de Universidad bastante elitista y cuyos alumnos son burgueses con ciertos privilegios: piso o habitación propia, macbooks, dinero para gastar...

Ahora mismo solo me conformaría con poder ir a la universidad, por tener una rutina y un propósito para levantarme de la cama. Realmente me cuesta mucho acordarme de mis metas estando encerrada en casa. Hace días que no piso la biblioteca, y hacer todo por videoconferencia me está matando.

No os quiero deprimir ni haceros pensar que estoy en la mismísima, tampoco estoy en el hoyo. He pasado por etapas muchísimo peores, pero esto no deja de ser irritante... especialmente por saber que ahora mismo podría estar mejor gracias a los antidepresivos y a algunas actividades que comenzaba a realizar con constancia (yoga, club de lectura...).