Cajón de Mónica

Recopilo recursos que pueden ser útiles para otras personas. A veces escribo. A medida que descubro, comparto.

Llevo unos días de bajonazo y sin ganas de hacer nada. Tengo mucha faena pendiente por hacer de la universidad y, aunque lleve unas notas “buenas”, estoy bastante asqueada. No es que no quiera ponerme a ello porque me disguste el grado, no: me encanta lo que estudio, pero desde casa me es imposible concentrarme y digerir el temario. Soy una persona de naturaleza ansiosa y todo esto está afectando a mi salud mental (aunque paradójicamente ha mejorado si tengo en cuenta cómo era mi estado pre-pandémico). Es una jodienda, porque estoy progresando pero tengo este “muro” inevitable que no me deja avanzar. Lo tengo asumido y soy la primera en ponerse mascarilla si es necesario, pero no deja de ser una putada.

Toda esta situación es una mierda. Pronto llevaré un curso así y parece que queda otro medio. Sumado al “retorno” de setiembre que, si bien no será igual, seguirá habiendo algunas restricciones. Vamos, que la pandemia se me llevará por delante 2 cursos de un grado universitario de 4 años. Habré estado 5, porque empecé el grado de Filosofía al dejar bachillerato y lo dejé. Si me hubiera pillado con la pandemia, hubiera dejado la universidad. Vaya pesadilla, no lo quiero ni imaginar.

Todo esto sin contar que apenas conozco a mis compañeros. Literalmente, 0 vida universitaria. Si añadimos que no puedo permitirme un piso en la metrópolis y vivo en el transporte público, podemos concluir que está siendo una mierda de etapa. No he ido a ninguna fiesta, ni conozco a casi nadie. Tengo más relación con los profesores que con mis compañeros. Por lo menos puedo disfrutar de cierta autonomía para asistir a seminarios y los profes son majos, me llevo bastante bien con ellos.

Vaya, esta situación ha expuesto lo que es la universidad en sí: un mero trámite. Obviamente, ya sabía que la “college scene” que muestran muchas películas y libros es falsa. Suelen mostrar una imagen de Universidad bastante elitista y cuyos alumnos son burgueses con ciertos privilegios: piso o habitación propia, macbooks, dinero para gastar...

Ahora mismo solo me conformaría con poder ir a la universidad, por tener una rutina y un propósito para levantarme de la cama. Realmente me cuesta mucho acordarme de mis metas estando encerrada en casa. Hace días que no piso la biblioteca, y hacer todo por videoconferencia me está matando.

No os quiero deprimir ni haceros pensar que estoy en la mismísima, tampoco estoy en el hoyo. He pasado por etapas muchísimo peores, pero esto no deja de ser irritante... especialmente por saber que ahora mismo podría estar mejor gracias a los antidepresivos y a algunas actividades que comenzaba a realizar con constancia (yoga, club de lectura...).

He llegado a esta conclusión. No creo en la magia, ni en fuerzas extrañas. Somos nosotros mismos quienes realizamos nuestros propios cambios internos, pero no basta con querer aplicarlos. Ni leer ni decidir son suficientes.

A lo largo de los años me he dado cuenta de que, personalmente, las épocas en las que he experimentado más cambios positivos son aquellas en las que simplemente me los he tomado con plena naturalidad. Esto es, dejando que las ideas nuevas que me interesa y me liberan de ciertas cadenas “calen” en mi cerebro. Vivimos en un mundo inmediato y pretendemos que nuestra transformación también lo sea. No, no, y no.

Un ejemplo tonto: tras muchos años en las redes sociales normativas y una fuerte adicción, decidí abandonarlas por “privacidad” (no tanto por los datos que recopila GAFAM, ni por rastreadores, más bien por la gente que me conoce). Volví al poco tiempo.

Me volví a marchar, por segunda vez, por querer vivir un estilo de vida más consciente y minimalista. También por agobio. Volví a finales de este año (4 de noviembre 2020) y cerré la cuenta antes de fin de año.

Esta última vez, fue distinta. No fue un “voy a borrar mis redes porque X”. No me levanté inspirada y dije “se acabó”. No fue ningún “clic”, ni nada por el estilo como suelen explicar los gurús motivacionales.

Sinceramente, se me hizo un acto demasiado natural, como si actuara por mi una inercia interna no dominada por mi consciente. Ni siquiera me lo pensé demasiado. Simplemente lo hice. Pero no lo hice porque quisiera, si no porque mi cerebro realmente había procesado toda la información leída y mis juicios personales al respecto.

Debemos ser gentiles y darnos tiempo para transformar nuestras vidas.

Estoy contenta porque hoy, a pesar de tener que estudiar (que no lo he hecho, por cierto), he puesto a punto todas mis suscripciones en el RSS. He encontrado la motivación para configurar todas las fuentes y estoy feliz de ir creando mi feed personalizado. Para mi es raro encontrar la motivación en algo, así que sinceramente no me puedo sentir culpable por no haber estudiado para un exámen puesto a mala ostia el 8 de enero. Las fiestas son para estar con la familia y descansar.

He estado indagado en la cuestión del Zettelkasten y he instalado Obsidian para empezar uno. Aún así, tengo que leer sobre los principios de este método de organización del conocimiento para no ir a ciegas. Probablemente le dedique alguna entrada en el futuro, así os lo explico a vosotros a mi manera. Me parece algo utilísimo, para lo personal y profesional (¡en cualquier ámbito!).

También he descubierto unos cuantos blogs muy interesantes sobre minimalismo y estilo de vida que me gustan mucho. Casi todos están sacados del lector que hay en Write.as.

Me he metido en Windows (SO que utilizaré primordialmente para quehaceres de la universidad, que me guste o no, funciona con software privativo y lo tengo todo sincronizado) y he quitado unos cuantos programas. He tratado de dejar lo justito (suite 365) para los estudios e instalar o dejar las alternativas libres que tenía fichadas/instaladas. No es lo más purista desde el punto de vista de la lucha del software libre, pero hago lo que puedo dentro de mis posibilidades. De momento hago dual boot con Linux Mint, que es lo que uso a nivel personal y en el que me siento cómoda.

Finalmente, he pasado todas mis notas a Standard Notes (que se sincroniza con la app de iOS que tengo en el iPad) y he podido liberar dos libretas que tengo. Ahora me falta pensar en el uso que les voy a dar. Supongo que una irá para hacer un log menstrual y la otra como libreta de pensamientos. Ahora tengo todo en una sola aplicación y me siento mucho más “aliviada”. Estoy a la espera de que Turtl saque su app en iOS para probarla. Si es así, pasaré mis notas a ese servicio (hasta donde tengo entendido, es libre). Para mi es importante la sincronización y Nextcloud no me parece cómodo para el uso que quiero hacer de mis pequeños apuntes personales, ya que suelen ser listas sin formato alguno.

Ahora solo me queda pasar las suscripciones de YouTube (las tengo en Freetube) a Miniflux y algunos feeds de Twitter mediante Nitter, pero poco a poco.

Ha sido un día bastante productivo a nivel personal, a pesar de procrastinar. Me estoy sorprendiendo a mi misma estas fiestas :–)

Empezaba a hacer un mal uso, y no quiero más vicios en mi vida. Me cuesta mucho autocontrolarme en las redes sociales, por eso cuando empiezo a notar señales pongo mis propias medidas. Me da igual que sean radicales, ya que es una cuenta más en el mar de Internet y no pierdo nada “vital” (aunque me ha sabido mal por mi admin, jajaja).

También quiero centrarme en estudiar, tener menos distracciones y escribir más en este blog. Tengo el canal XMPP de Nixnet habilitado por si necesitáis algo urgentemente o, simplemente, hablar.

Por otra banda, creo que sería más constructivo que dedicara mi tiempo a escribir artículos en Wikipedia, o crear documentación sobre software libre (tengo echado el ojo a LibreOffice). Uno de mis miedos es cagarla y entorpecer a los voluntarios que ya se dediquen a eso, pero supongo que es un miedo adquirido que con el tiempo irá desapareciendo (si es que me pongo en ello de una vez).

Enero no me suele gustar mucho porque tengo exámenes y eso significa estrés, ansiedad y desorganización. Estoy un poco agobiada y la verdad es que no tengo ganas de hacer absolutamente nada.

Dicho esto, me retiro a descansar (o comerme el coco...). Un saludo!

Technically, as a psychologist, if it doesn't change your behavior you haven't learned it – Marty Lobdell

Hoy me he topado con las siguientes ideas/conceptos, que vengo a compartir con vosotros:

  • Trasladar el ordenador personal (pc torre) a otra habitación de la casa para poder crear un ambiente de estudio. Reservar mi habitación para descansar y hacer cosas “menos productivas”. Esta es una de las ideas que he adquirido gracias a Marthy Lobdell, en su charla “Study Less, Study Smart” disponible en Youtube: https://www.youtube.com/watch?v=IlU-zDU6aQ0

  • 100 Days to Read Challenge de Amolith (https://new.secluded.site/posts/100-days-to-read/). Pensando en llevarlo a cabo para reincorporar el hábito de leer a mi vida.

  • Zettelkasten: un método de gestión del conocimiento y toma de notas. Me interesa para incorporarlo en la universidad. Por lo que he visto (gracias, nuevamente, a Amolith), existe The Archive. Es un software que te permite llevar a cabo este proyecto, aunque alomejor lo he entendido mal.

Mañana indagaré más en todo esto...

;–)

Esta es la última entrada del año...

Parece mentira que hayan pasado 365 días. La pandemia nos ha arrebatado muchos momentos y experiencias. Pero lo cierto es que todos hemos aprendido algo de esta situación, sea de los demás o de nosotros mismos.

Recordad que lo primero es la salud y que las personas que creemos en utopías y otros sistemas debemos regirnos por los principios del cuidado mutuo. Igual que somos solidarios compartiendo código en Git, prestando libros o ayudando al otro/a en los foros o la vida real, también debemos contribuir para mejorar la situación sanitaria (aunque sea algo incómodo usar mascarilla).

Vivimos en un mundo globalizado, y todos nuestros movimientos acaban teniendo mayor o menor repercusión en otros países, dependiendo de sus circunstancias económicas y políticas. Cuidar de los nuestros es cuidar también a los demás.

Hemos de priorizar el bienestar colectivo por encima de todo así como agradecer el trabajo que han realizado los sanitarios de alrededor del mundo durante estos últimos meses.

Deseo que tengáis un feliz 2021, y que la vacuna contribuya a mejorar la situación de la pandemia. Espero los próximos meses sean mucho más llevaderos para todos, y que podáis hacer aquello que más os gusta sin restricciones.

¡Mucho amor!

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Hoy ha sido un miércoles algo peculiar, porque es la primera vez que en la consulta he podido verbalizar un “estoy bien” sincero. Cosa que me alegra, porque significa que estoy progresando tras más de 5 años de declive emocional (y físico). Parece que, poco a poco, estoy saliendo del pozo.

La verdad es que se me hace raro, porque no puedo definir qué es aquello que me ha ayudado a dar este pequeño empujón. Además, no estoy acostumbrada a esto que le llaman “estar bien”. Siento como si tuviera que sospechar de esta normalidad, aunque sean sospechas infundadas. Pero me conformo con el hecho de estar así, porque significa que ya no estoy como antes sumida en un mar de pesimismo.

Paradójicamente, este 2020 (o el peor año para la gente con enfermedades mentales o inestable), me ha traído más cosas buenas que malas respecto a años anteriores. No ha sido gracias al confinamiento ni a la pandemia, obviamente. Pero el destino me ha puesto en mi camino a gente maravillosa, como mi pareja actual, y he conseguido acceder a ciertas oportunidades que anhelaba desde hacía tiempo.

También estoy contenta por algunas decisiones incómodas que tomé (aunque estuvieran en sintonía con mi modo de pensar). Poco a poco voy perfilando más mi personalidad conforme aquello que defiendo, principalmente relacionado con el término libertad. Cosas tan tontas como instalar un SO más libre que el anterior me llenan por dentro y me hacen querer seguir progresando.

No puedo decir que no sienta miedo de caer y volver a donde estaba. Caer es inevitable, pero tengo la seguridad de que si lo hago podré levantarme mucho más rápido y volver a caminar sin demasiados problemas.

Este 2020 fue un año de cambios personales (tal como predije en 2019), y me da que en este 2021 me dedicaré a implementarlos con más fuerza y seguridad.

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En línea con mis propósitos para el próximo año y con mis ideas, he estado haciendo algunos retoques:

  • He desactivado temporalmente mi cuenta de Instagram (no, no la he borrado) que usaba para estar en contacto con mis “mejores amigos/as”. Lo positivo es que he logrado que todos estos se hayan pasado tarde o temprano a Telegram, por lo que estaré en contacto con ellos por allí. No obstante, he guardado el nombre de todas las cuentas que seguía sobre notícias de mi ciudad y asociaciones para crear un feed RSS en Miniflux (pendiente de realizar). Tal vez vuelva en verano, o en otro momento. Ahora me agobia y había perdido el propósito inicial para usarla.

  • He reinstalado Linux Mint con aquellas aplicaciones que tratarán de sustituir aquellas privativas para la universidad. No son lo más “free” posible, pero es un paso y he de tener algo de comodidad. Quiero usar más software libre y acostumbrarme a acudir a él.

Navegador: Mozilla/Chromium Gestor de Correo: Thunderbird Gestor de Ref: Zotero Skype for Business: Pidgin+plugin (veremos cómo funciona...) Pocket: Wallabag Redes sociales/Noticias: RSS Miniflux Notas y agenda: Notorious/Planner Mensajería instantánea: Telegram Minecraft: Minetest Youtube: Freetube Ofimática: LibreOffice, Lyx Reproductor: VLC

Y una app que me he bajado llamada “Goodvibes”, con unas cadenas de radio de puta madre.

  • He decidido que mi web estática para 2021 se ubicará en Neocities. No creo que la hostee yo ni alquile un servidor. No me apetecen más dolores de cabeza, la verdad. Soy un insulto a la informática.

  • Estoy acabando de recopilar todos esos sitios que meteré en Wallabag y Miniflux. Quiero apostar por una lectura más lenta y consciente. Harta de infoxicación.

  • Ya tengo fichados los productos biodegradables de higiene personal que compraré para el baño, siguiendo la corriente del 0 waste...

:)

Esto será un post muy breve acerca de cómo las indústrias de la cosmética y la belleza no solo nos están creando, como todas las indústrias, necesidades materiales añadidas sino realizando un atentado contra nuestros cuerpos en pro de la “estética”. Es preocupante. Sacando de contexto a Marx, citaré su frase que creo que puede reutilizarse para esta breve reflexión:

“La desvalorización del mundo humano crece en razón directa de la valorización del mundo de las cosas”

Nuestro cuerpo ya no es nuestro, ahora es un bien de consumo (para otros, y para nosotros mismos).

  • En una sesión de manicura, sea con un/a profesional o no, nos quitamos las cutículas. Son aquella parte que conecta la carne del dedo con la uña, ese tejido minúsculo semitranslúcido que protege esa intersección de bacterias externas y previene las infecciones por hongos.

  • En una sesión de depilación, te quitas pelo. A veces es aquél vello de la zona púbica que cumple una función importantísima: protegerte de infecciones por hongos y de orina (producto de nuestro propio sudor, o el de nuestra pareja al mantener relaciones). Las resistencias a los antibióticos por parte de hongos como la Cándida Albicans cada vez son más preocupantes. La indústria pornográfica ha cumplido un papel vital en esta cuestión ya que, debido a su trasfondo súmamente heteropatriarcal y enajenado de los problemas íntimos de la mujer, ha promovido unas prácticas que están empeorando la calidad de vida de muchas mujeres, cada vez más jóvenes (basta con pisar la consulta del/ de la ginecólogx).

  • Hay mujeres que optan por depilarse completamente las cejas, y dibujarlas encima para cumplir con la estética “cánon” de la “ceja perfecta”. Chicas, las cejas nos protegen del sudor que proviene de nuestra frente. Impiden que éste vaya hacia nuestros ojos, aquello que nos permite ver. Dejad algo de pelo, por el amor de Dios.

  • La cera de los oídos, aquél órgano tan cercano a la máquina que nos mantiene en vida junto al corazón, es aniquilada a base de bastonazos por pura estética. Señores, señoras, la cera también nos protege de infecciones tales como la maldita otitis. Solo en caso de obstrucción o producción excesiva se ha de acudir al médico, que valorará si es necesaria la extracción del tapón. Puede incluso producirnos una infección, por los restos de algodón que queden en el conducto interno. Si decidimos quitarla, que sea por el pabellón auricular externo, nada de introducir el bastón dentro.

  • Deja de ponerte tantas cremas, enserio. A no ser que sufras de una patalogía dermatológica (no me hagas caso, entonces), no necesitas ponerte cremas. Bebe agua, equilibra tu alimentación, OJO CON EL AZÚCAR y haz deporte. Verás la diferencia. Si necesitas hidratación extra, sea por una quemadura solar o porque tu piel tiende a agrietarse, apuesta por productos naturales tales como el aceite de coco o aloe vera. Notarás la diferencia respecto las cremas con chorrocientos parabenos.

  • El sudor es síntoma de que nuestra piel está liberando toxinas acumuladas y que, en definitiva, funciona. La demonización y ridiculización de aquellas personas que tienen una sudoración excesiva, así como el uso de desodorantes a base de ALUMINIO y otras aberraciones que inciden en nuestros procesos hormales, es perjudicial. ¡Más piedra de alumbre y menos bloqueadores de la piel! Y sobretodo, RESPETO.

Y podría dar algunos ejemplos más...

En conclusión, dejemos de demonizar los procesos naturales de nuestro cuerpo, y de tratar de bloquearlos en pro del cumplimiento de unos cánones estéticos promovidos por el capital, que no contemplan nuestro bienestar personal.

Edit 27/12: he arrancado las hojas de la(s) libretra(s) y las he guardado en una caja donde tengo escritos de cuando era pequeña. Los cuadernos los aprovecharé para cosas más constructivas, comandos o recetas que aprenda con el tiempo. La intención es hacer con ellos algo provechoso y no un pozo de negatividad con el que retroalimentar mis obsesiones infundadas.


Me gusta guardar cosas: me encanta recordar mediante objetos, fotografías, etc. Supongo que como a todo el mundo. Además, tengo poca memoria y se me olvidan fácilmente las cosas. No obstante, no “guardo todo”. Suelo guardar tickets, entradas de cine, algún objeto muy muy muy concreto... porque odio acumular gilipolleces, así de simple. Me considero una persona bastante minimalista y siempre que puedo hago hueco en la habitación.

Sin embargo, hace poco tiré un cuaderno negro donde apuntaba cosas que me molestaban o irritaban. Cuando entraba en círculos viciosos, empezaba a escribir allí. Estaba lleno de negatividad, me daba mala vibra. Lo tiré al contenedor y me deshice de él. No obstante, tengo más escritos de este tipo y estoy dudando de qué hacer con ellos.

Pienso que está mal ser selectivo con los recuerdos. Lo he pasado muy mal internamente y no me gustaría volver a tropezar con la misma piedra... Aún así, tengo dudas: ¿son estos escritos realmente útiles para cumplir con esta función? ¿o un estorbo que solo me puede traer malos recuerdos y nada constructivo?

Creo que lo tiraré, ya veremos... Me gustaría reaprovechar el cuaderno para algo constructivo/positivo.