Mónica

Intento de blog (fallido). Contacto: monica@nixnet.xyz

https://write.as/micromonica/

Podrás encontrarme allí. Publicaré reflexiones cortas. He activado la federación en Masto. No voy a importar las entradas de este, las dejaré aquí. Tal vez alguna la resuba editada.

  1. Me está gustando Joplin como cuaderno de notas, más que Standard Notes. Seguramente migre allí las pocas notas digitales que tenía. Lo quiero usar para tomar apuntes en clase, ya que no me gusta nada Word.

  2. De hecho, uso Word porque es el software que utiliza la universidad. Podría usar LibreOffice, pero es una jodienda porque casi todo lo que hacemos es colaborativo y tienes que compartirlo con tus compañeros/as... y escribir a la vez. Tampoco hemos vuelto a las aulas.

  3. Sigo con Miniflux. Adoro este gestor de RSS. Abandoné Wallabag, no lo hacía servir y chapé la cuenta. Al final no me sirven este tipo de servicios porque soy una Diógenes digital y guardo demasiada basura.

  4. He vuelto a abrir una cuenta en Google obligada para poder sacarme un curso de formación. Teníamos que usar Google Drive y Forms. También para el trabajo. ¿Por qué cojones la gente usa Google Docs? ¡Para algo pagamos la puta licencia a Microsoft en la universidad, aprovechadla ostia!

  5. Tras reflexionarlo muy bien, he decidido no autoflagelarme por seguir usando software / S.O privativos.

Creo que cualquier día de estos caeré al suelo, estoy bastante colapsada y hasta cierto punto superada por la pandemia. Lo he ido sobrellevando bien hasta ahora, pero el nivel de exigencia de la universidad junto con la autoexigencia, que me impongo yo misma para poder tener alguna oportunidad cuando salga de la carrera, me están matando. Quieren seguir con el mismo nivel de cuando se hacía la universidad presencial, cuando la calidad de las clases online es mediocre. Para mi salud mental, que ya no estaba muy bien, está siendo un horror. Últimamente siento que no me concentro con nada y no sé qué debería de hacer.

He decidido que voy a vender uno de mis iPad's, el mío se lo dejaré a mi madre (que le irá muy bien para estudiar y escribir con el pencil). La verdad es que es un producto que encuentro muy bien construido, y ninguno de los dos me ha dado problemas. El que venderé es de los antiguos, cuando aún no existían los lápices, y que se había quedado mi madre para estudiar para las opos. Seguro que le irá genial para escribir y lo agradecerá bastante.

Con venderlo quiero conseguir consumir aún menos pantallas a lo largo del día. El iPad es como un teléfono en grande, y me quita bastante tiempo cuando estoy en casa. Quitarlo de mi vida me ayudará a concentrarme en cosas más importantes. Eso, y la tranquilidad de tener un dispositivo menos que “mantener”. Con mi Nokia y mis dos ordenadores ya soy muy feliz.

Por cierto, he empezado un nuevo puzzle de 1000p : La Escuela de Atenas de Raffaelo. ¿La putada? Que lo he empezado hoy y ya he colocado más de 500 piezas en menos de 4 horas. ¡No me ha durado casi nada! Esta semana que viene lo llevaré a enmarcar, no creo que dure hasta finales de la próxima :P

  • Me han surgido algunos impedimentos de última hora que me han obligado a tener smartphone momentaneamente. No he aguantado más de 24h. Os juro que no puedo vivir sin mi Nokia con tapita. 1 dia me ha durado el Huawei, haha (era de mi padre y lo tenemos a modo de reserva). Qué felicidad esto de vivir sin un cacharro “inteligente”.

  • Tengo algo abandonados los propósitos de año nuevo. Creo que montar mi Zettelkasten en verano será lo más factible, así también puedo repasar los apuntes (mi Zett será para conocimientos académicos).

  • He vuelto a tomar café por culpa de la falta de motivación derivada de esta situación generada por la pandemia. Debería de sustituir una de las dos tomas diarias por Té Chai con leche como solía hacer.

  • Una de las cosas que quiero modificar es mi rutina de sueño. Quiero volver a madrugar y tratar de irme a la cama lo antes posible. Me gustaría tener un rato para mi sola por las mañanas... para leer o irme a pasear.

  • Eso sí, he conseguido limpiar mi habitación de todos los trastos y cacharros inútiles que poseo. Me estoy planteando vender el iPad de mi madre y dejarle el mío para reducir mi consumo de pantalla. Tras este añito de universidad virtual, he aceptado que me voy a quedar aún más miope.

  • Solo me falta un documento para apostatar, a ver si lo encuentro. A inicios de año me puse en contacto con el Obispado y no debería haber problema (ya veremos...).

  • Espero que haya plazas disponibles en el curso de nivel de catalán superior, así me lo quito de encima y ya podré escribir a la perfecció.

No es algo nuevo. A lo largo de la historia el humano ha sido objeto de explotación continua de diferentes maneras (según el régimen establecido). No soy antropóloga, ni historiadora, ni ná. Vaya, es la opinión de una cuñada, cógela con pinzas... allá va:

Estoy hasta los ovarios de la Marca Personal. Ahora hay que venderse como un producto, está de moda por todas partes. Cursillos de formación subvencionados por la Diputación, la Universidad, Uniones de Empresarios, COACHES (dios, qué asco) que te ayudan a ser “lo que debes ser”... Vaya, que ahora es lo normal. Todo el mundo saca ebooks, todo el mundo tiene algo que ofrecer bajo una foto de perfil de Linkedediana que grita “COMPRA MIS SERVICIOS” hasta la náusea.

Vamos a ver. Emprendedores, autónomos, freelancers, pequeños empresarios... hace tiempo que existen (llámalo como quieras). Supongo que el único cambio notorio es la popularidad que ha alcanzado tal régimen en los últimos años, en gran parte promovido por la transformación digital (supongo) y todas las herramientas que tenemos disponibles en nuestros dispositivos. Los asalariados también tienen que pasar por el proceso de selección y tienen que “venderse” al/a la menda de rrhh.

A mí lo que me preocupa es que la Marca Personal implica llevar la autocomercialización del individuo pasados los límites de lo personal. Es decir, que no solo afecta a la faceta laboral de un individuo, si no a su manera de ser, comportarse y desarrollarse como persona más allá de lo profesional tanto en el escenario digital como real. Esto supone que la gente haga un proceso de Persona a Producto, y luego de Producto a Persona con el fin de sonar menos artificial.

A mi esto me huele a deshumanización.

Otra movida un poco turbia es la omnipresencia de tu faceta professional de forma constante en redes sociales, y de la homogeneidad de las estrategias para venderse que caracterizan al 99% de freelancers y sus webs hechas con las mismas plantillas de Wordpress&Co + Google Fonts. Debes de cuidar todo lo que dices, haces y la manera en cómo lo llevas a cabo. La gente busca humanizarse desde su faceta más inhumana, curioso (ah, y de la misma forma...).

Ah, sí. La Marca Personal no suele ser muy amiga del compartir “conocimiento libre”. Los individuos suelen acabar intentándote vender alguna moto, incluso cosas disponibles en internet a un par de búsquedas (bien hechas, claro). Hablo concretamente de los mundillos del mindfullness, productividad laboral y márquetin... que parece que la gran mayoría se dedica a lo mismo. Terrible.

Un claro ejemplo: https://invidious.snopyta.org/UTEkFeEn8UA

En fin. Esto ha sido una entrada poco cuidada en formas y a nivel ortográfico, pero vaya... tampoco busco venderte nada, jajaja.

Que tengas un buen día :–)

Estoy cansada del contenido de YouTube. Poco a poco se ha convertido en un espacio lleno de publicidad y gente que solo quiere labrarse un futuro profesional como freelancers.

No les juzgo, pero es insoportable ver como cada mísero vídeo de la plataforma está esponsorizado por Skillshare, Grammarly, Notion o más empresas. Otra cosa que no me gusta es el auge de los vídeos para aumentar la productividad. He de reconocer que he visionado muchísimo contenido sobre esta temática, especialmente para descubrir nuevas herramientas digitales. No obstante, ha llegado un punto en el que el discurso me parece insostenible.

Cómo ser más productivo, las 10 claves que te ayudarán a ser más productivo, ¿cómo dejar de procrastinar?, cómo convertirte en aquello que aspiras...

Esta pantomima me saca de quicio, últimamente. Creo que esta calaña está contribuyendo a que muchísimas personas nos sintamos mal por no producir contenido. Aunque no queramos, es como si debiéramos de sentirnos inferiores por ello. No estamos creando = no valemos.

Es hora de dejar de romantizar la maldita productividad. Tenemos derecho a descansar, a vivir la vida sin necesidad de crear. Ser espectador es un derecho, como también lo es darse descansos cuando a uno le apetece. Es normal estar cansado, hoy en día. La cultura del sufrimiento y sobreesfuerzo ya lleva años pasando factura, y es algo bastante apreciable si vemos las cifras de consumidores de ansiolíticos y antidepresivos.

¿Por qué cojones con 15 años ya estaba mirando vídeos sobre productividad? ¿Por qué cojones una cría o un crío tienen que volverse más adultos hoy en día? ¿Por qué hay chicos y chicas de 14-15-16 años creando contenido en esta plataforma hablando de sus “rutinas” que probablemente no siguen? ¿Qué queremos demostrar con todo esto?

Ni con una pandemia nos libramos de la dichosa necesidad de trabajar 24/7.

Ha pasado un mes desde mi última publicación. Vaya.

Me recuperé del bajonazo. Ya acabé los exámenes (mañana tengo el último). Ah, no he estudiado. Odio las asignaturas sobre empresas.

He borrado mis cuentas de Mastodon. He agregado a la gente que me faltaba en mi cliente de XMPP. Estaré allí una temporada, no me apetece tener ninguna red social.

A veces me culpo por ser tan inconsistente con mis cuentas, pero... ¿qué más da? A nadie realmente le importa lo que haga o deje de hacer. Estoy en mi derecho de abrir y cerrar las cuentas las veces que haga falta. He visto que hay gente que le pasa lo mismo que a mi. Supongo que somos culos inquietos digitales.

Iré publicando cosas por aquí. Supongo que en formato “micromensajes”, porque veo que me cuesta mucho escribir posts elaborados.

He quitado todos los enlaces a webs y blogs externos, lo dejaré como un diario personal. Espero que no moleste a ninguno de los owners de los blogs que había incluido en las secciones :(

Sigo con la ansiedad disparada. Hasta responder un correo se me hace una tarea ardua. No sé, no tengo ganas de hacer absolutamente nada. Tengo la bandeja de entrada llena y pocas ganas de estudiar.

Suele ocurrir cada final de semestre, pero supongo que la situación generada por el covid no ayuda. Estoy un poco cansada de la universidad. Es una mierda, porque me gusta el grado pero apenas conozco a mis compañeros. Siento que no aprendo nada si no voy a clase. Para mí, la rutina de ir y volver de la universidad era mi “vía de escape”. Podía estar sola, conmigo misma (y si me venía de gusto, perderme por la capital).

Estoy tratando de comer sano, y quiero dejar el fuet. No me proporciona ningún placer y eso me genera un sentimiento de culpabilidad. Siempre recurro a él cuando estoy colapsada y tengo que comer algo para “calmar” la ansiedad.

Estoy tratando de poner “my shit together” para este 2021. Supongo que mañana me dedicaré un rato a reordenar cosas.

He pensado en borrar este blog. No sé si currarme una página estilo retro en neocities y poner allí todos los enlaces a recursos (eso sí, sin copyright). Creo que escribiré para mi misma en un diario y ya está, porque siento que cuando escribo aquí me estoy autosaboteando y deformando mi estilo de escritura para complacer al lector.

Soy consciente de ello, pero no puedo evitarlo. Es una fuerza demasiado implícita.

Tengo muchos frentes abiertos y creo que voy a ir cerrándolos poco a poco.

Llevo unos días de bajonazo y sin ganas de hacer nada. Tengo mucha faena pendiente por hacer de la universidad y, aunque lleve unas notas “buenas”, estoy bastante asqueada. No es que no quiera ponerme a ello porque me disguste el grado, no: me encanta lo que estudio, pero desde casa me es imposible concentrarme y digerir el temario. Soy una persona de naturaleza ansiosa y todo esto está afectando a mi salud mental (aunque paradójicamente ha mejorado si tengo en cuenta cómo era mi estado pre-pandémico). Es una jodienda, porque estoy progresando pero tengo este “muro” inevitable que no me deja avanzar. Lo tengo asumido y soy la primera en ponerse mascarilla si es necesario, pero no deja de ser una putada.

Toda esta situación es una mierda. Pronto llevaré un curso así y parece que queda otro medio. Sumado al “retorno” de setiembre que, si bien no será igual, seguirá habiendo algunas restricciones. Vamos, que la pandemia se me llevará por delante 2 cursos de un grado universitario de 4 años. Habré estado 5, porque empecé el grado de Filosofía al dejar bachillerato y lo dejé. Si me hubiera pillado con la pandemia, hubiera dejado la universidad. Vaya pesadilla, no lo quiero ni imaginar.

Todo esto sin contar que apenas conozco a mis compañeros. Literalmente, 0 vida universitaria. Si añadimos que no puedo permitirme un piso en la metrópolis y vivo en el transporte público, podemos concluir que está siendo una mierda de etapa. No he ido a ninguna fiesta, ni conozco a casi nadie. Tengo más relación con los profesores que con mis compañeros. Por lo menos puedo disfrutar de cierta autonomía para asistir a seminarios y los profes son majos, me llevo bastante bien con ellos.

Vaya, esta situación ha expuesto lo que es la universidad en sí: un mero trámite. Obviamente, ya sabía que la “college scene” que muestran muchas películas y libros es falsa. Suelen mostrar una imagen de Universidad bastante elitista y cuyos alumnos son burgueses con ciertos privilegios: piso o habitación propia, macbooks, dinero para gastar...

Ahora mismo solo me conformaría con poder ir a la universidad, por tener una rutina y un propósito para levantarme de la cama. Realmente me cuesta mucho acordarme de mis metas estando encerrada en casa. Hace días que no piso la biblioteca, y hacer todo por videoconferencia me está matando.

No os quiero deprimir ni haceros pensar que estoy en la mismísima, tampoco estoy en el hoyo. He pasado por etapas muchísimo peores, pero esto no deja de ser irritante... especialmente por saber que ahora mismo podría estar mejor gracias a los antidepresivos y a algunas actividades que comenzaba a realizar con constancia (yoga, club de lectura...).